El Alcázar de Sevilla es el palacio real en activo más antiguo de Europa.[73] Empezó a tomar su aspecto actual tras la conquista en 713 de Sevilla por los árabes, quienes utilizaron los alcázares como residencia de sus líderes desde el año 720. Tras la Reconquista en 1248, fue alojamiento del rey Fernando III de Castilla, tomándose por costumbre ser hospedaje de los sucesivos monarcas.
Una zona reservada del mismo se utiliza como lugar de alojamiento los Reyes de España y demás miembros de la Casa Real cuando visitan la ciudad y pernoctan en la misma.[74] Muchos actos institucionales y exposiciones importantes que se celebran en la ciudad eligen el Alcázar como lugar de la celebración.[75] El conjunto monumental y los jardines son visitables y constituyen uno de los principales atractivos monumentales de la ciudad, ya que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. La entrada al recinto para los ciudadanos sevillanos es gratuita durante todo el año.
Las estancias más destacadas del recinto son el Patio de las Doncellas, patio principal de arte mudéjar andaluz; la Sala de los Reyes; la Sala de Carlos V, con grandes tapices, Salón del Emperador, con azulejos del siglo XV y tapices flamencos; el Salón de Embajadores, una sala cubierta por una cúpula semiesférica adornada de complicados arabescos dorados que constituye la habitación más importante del Alcázar; y los Jardines del Alcázar, que aúnan caracteres árabes, renacentistas y modernos y disponen de varias terrazas de vegetación frondosa, con fuentes, pabellones y multitud de naranjos y palmeras.
El Terremoto de Lisboa de 1755 afectó al conjunto arquitectónico, especialmente al Palacio Gótico, en el que tuvieron que hacerse profundas reformas barrocas, especialmente visibles en el patio del crucero.[76] En el interior de los Reales Alcázares se rodaron numerosas escenas de la película El reino de los cielos.
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